Es usuaria MIBICI desde el arranque oficial ya que el sistema queda justo a su medida. Se siente contenta de utilizar un vehículo no motorizado como medio de transporte, pues además de contribuir a la ciudad reduciendo contaminación en el aire, personalmente se beneficia disminuyendo su nivel de estrés.

Con gusto por el arte y dedicada a la restauración, Alejandra ya utilizaba su propia bici para transportarse desde hace algunos años, pero ahora que se implementó el sistema prefiere dejar su bicicleta en casa y usar MIBICI por comodidad y seguridad: “no me preocupo por detalles como poner aire a las llantas, checar los frenos o revisar la batería de las luces delanteras y traseras cada día, porque sé que a las bicis públicas les dan mantenimiento diario y por lo mismo son seguras pues están adaptadas para hacer recorridos en las calles de la ciudad.”

 Alejandra adapta MIBICI a su estilo de vida.

Alejandra adapta MIBICI a su estilo de vida.

Alejandra realiza todo tipo de viajes vestida de acuerdo a la ocasión: “usar la bici no limita el modo en que salgo vestida de mi casa, si deseo asistir a un concierto, a una exposición o simplemente a visitar a una persona me adapto. He llegado a realizar 4 viajes en un mismo día, principalmente desde la estación de Marsella a la de Leandro Valle cercana a mi trabajo para después tomar de nuevo MIBICI e ir a clases de yoga en calle Libertad, regresar a casa y volver a salir por la noche.”

En sus recorridos diarios le ha resutlado curioso que las personas aprovechan el momento del alto en semáforos para preguntarle cómo funciona el sistema y dónde pueden hacer su registro. “Me gustaría que esto siga creciendo y que cada vez seamos más personas las que utilicemos MIBICI pues es rápido, seguro y te permite distraerte en medio de largos días de trabajo; ojalá que pronto se adapten más vías para ciclistas y estaciones de bici pública en más zonas de la ciudad.”